
La crisis financiera internacional ha sacudido a la industria de la energía reduciendo en dos tercios los precios del petróleo y dificultando la financiación de los proyectos de energía eólica, solar y otras formas de energía renovable.
Pero el panorama no es tan sombrío como aparenta, de acuerdo con los participantes del reciente Congreso sobre Energía de Wharton (Wharton Energy Conference). Las empresas están esforzándose al máximo para encontrar un rayo de luz en medio de las difíciles condiciones actuales.
Expertos en fuentes de energías renovables lamentan los efectos de la crisis de crédito, que ha reducido la financiación de nuevos proyectos. Los préstamos que se pueden obtener vienen acompañados de cláusulas extremadamente restrictivas. Las empresas de capital abierto han descubierto que es prácticamente imposible obtener fondos a través de la venta de títulos o acciones, y las fuentes de capital privado también se han reducido.
De acuerdo con Jason Hicks, director gerente de Persimmon Tree Capital Management, de Washington, D.C. —empresa especializada en inversiones privadas en compañías que desarrollan combustibles renovables, sistemas de conservación de energía y tecnologías que no dañan el medio ambiente—, el valor de las empresas privadas ha de ajustarse más lentamente que el valor de las empresas de capital abierto. Como la caída de los precios sigue la estela de la caída del mercado, la empresa de Hicks analiza actualmente de forma muy conservadora la posibilidad de nuevas inversiones en empresas privadas. “Será preciso esperar un poco para que los precios lleguen a un nivel en que nos sintamos confortables para invertir”, dijo. Hicks participó en un panel titulado “Oportunidades en la industria de energía global”.
“La volatilidad es nuestra amiga”
A pesar de las dificultades, diversos ponentes presentes en el congreso destacaron que la volatilidad del segmento de la energía ha sacado a relucir uno de los principales beneficios de la energía eólica, solar y geotérmica: el combustible es libre, lo que facilita la planificación de los productores y atrae a los consumidores que buscan precios fijos. “La estabilidad del precio es un bien valioso”, dijo Hicks. A causa de eso, la inversión en energías renovables, sobre todo eólica, no se verá interrumpida aunque los combustibles tradicionales como el petróleo y el carbón sigan siendo baratos, anticipó Hicks.
“La volatilidad es nuestra amiga”, observó Stephen Chazen, presidente y director financiero de Occidental Petroleum, de Los Ángeles, la cuarta mayor empresa de petróleo y gas de EEUU. Chazen dijo que las compañías de petróleo intentan adquirir recursos como campos petrolíferos cuando bajan los precios, y los explotan cuando los precios suben. “En mercados volátiles, las personas están obligadas a liquidar lo que tienen. En esas ocasiones conseguimos hacer buenos negocios [...] No tengo ni idea de qué hacer con el petróleo a 145 dólares el barril”, añadió refiriéndose al precio máximo del barril el verano pasado. A ese precio, los dueños de reservas de petróleo no consiguen vender, no por lo menos a precios razonables, observó, sin embargo con precios entre 40 y 50 dólares surgen buenas oportunidades. “Si el precio del barril se quedara para siempre en 145 dólares, sería un negocio ruinoso”. Hoy, el precio del barril está en torno a 50 dólares.
Sin embargo, la caída de los precios del petróleo no es tan nociva para los productores de petróleo como mucha gente de fuera del sector imagina, dijo Chazen, de Occidental, ya que el mayor coste unitario de producción es el de la energía utilizada para la extracción y otros propósitos. Con el coste de extracción bajando, cerca de 10 dólares el barril, el petróleo sería rentable a 20 dólares el barril, aunque este precio sea demasiado bajo para estimular nuevas inversiones en la industria, observó.
El verano pasado, los altos precios de los combustibles fósiles despertaron el interés por las energías renovables, como la electricidad eólica, paneles solares y fuentes geotérmicas. El sector de energía eólica es el que más crece, ya que las turbinas exigen menos subvenciones por parte del Gobierno que otras fuentes, lo que la hace viable desde el punto de vista financiero. Pero la mayor parte de las fuentes renovables necesitan subvenciones, que generalmente se obtienen a través de incentivos fiscales. Los proveedores de energías renovables, normalmente, necesitan grandes volúmenes de capital externo, ya que sus empresas no son lo bastante maduras o lucrativas para generar caja y financiar la expansión por cuenta propia.
En medio de la crisis financiera y económica, todavía es más difícil conseguir financiación, según explica Jacob Susman, fundador de OwnEnergy, responsable de una “granja de viento” con sede en Brooklyn, Nueva York. “Las actividades emprendedoras en el sector de la energía serán [...] siempre un poco diferentes de lo que se observa en otros sectores” debido a esa necesidad de asociarse a grandes fuentes de capital.
Las compañías de energía eólica y solar que no ganan lo suficiente para poder recurrir a los beneficios fiscales a los que tendrían derecho venden el exceso de “equidad tributaria” a los inversores. Pero a causa de la crisis financiera, muchos de los grandes compradores —como los bancos de inversiones— se distanciaron o salieron totalmente de ese mercado. Otras fuentes de financiación también se han contraído.
Los últimos años, 18 o 19 empresas bien capitalizadas dominaban este mercado. Ahora, quedan sólo cinco, de acuerdo con John A. Carson, vicepresidente senior de finanzas de Tierra-Gen Power, productor de energía geotérmica, eólica y solar con oficinas en Reno, Nevada, y Nueva York. “Ese mercado se ha fragmentado en los últimos meses”, dijo aludiendo a la salida de Wachovia Bank, Morgan Stanley y otras instituciones que operaban en el sector.
Sin embargo, incontables ponentes identificaron un lado positivo en la retracción económica.
“Hay un resultado que podría ser bastante positivo y está recalibrando el crecimiento de la industria”, dijo Susman, añadiendo que el Gobierno federal podrá intervenir financiando el sector, ya que busca medios que estimulen la economía. Washington podrá ampliar las opciones de financiación para las energías renovables modificando la ley de equidad tributaria para facilitar la participación de inversores comunes, dijo.
Carson también cree que la corrección del mercado de energía ha posibilitado un replanteamiento importante del sector. Expertos en energía ahora analizan con más rigor los supuestos ahorros de energía y de desgaste del medio ambiente proporcionados por las fuentes renovables, intentando contabilizar todos los costes y la polución que inciden sobre la producción, transporte y utilización. Ya no se da por supuesto, por ejemplo, que la dependencia de EEUU del petróleo y los problemas de contaminación que afectan al país puedan ser resueltos con la producción de etanol de maíz, resaltó Carson. “Todos estamos volviendo a pensar en el asunto”. En otro ejemplo, él citó un proyecto holandés para la generación de electricidad a partir de aglomerados de madera. Aunque parecía ecológicamente responsable, la madera se extraía de pinos del Estado americano de Georgia y los aglomerados viajaban a través de trenes, barcos y camiones que consumían combustibles fósiles. “Eran cinco o seis etapas demasiado complicadas para mí”.
Ese periodo de ratificación también podría ayudar a poner fin a algunos mitos sobre la energía renovable, abriendo camino a inversiones más inteligentes, dijo Susman. “Existe la percepción de que la inversión en tecnología será [...] responsable de todos los cambios que veremos en el sector de renovables en los próximos años. El responsable de eso será el consumidor, en la medida en que demanden las renovables y la ley respalde esas fuentes de energía”. Desafortunadamente, añadió, las preocupaciones económicas están interfiriendo con la disposición del consumidor a pagar un precio más elevado por la energía verde.
Un segundo mito: las empresas de nueva creación van a liderar la incursión en las energías renovables. Esas empresas están, de hecho, desempeñando un papel fundamental, “pero necesitamos también personas en Morgan Stanley, Chevron y en el Departamento de Energía”, dijo Susman. Sin esos protagonistas, la industria no conseguirá el apoyo regulatorio y financiero que necesita.
Por último, señaló, mucha gente cree equivocadamente que el dinero está cayendo del cielo para financiar el desarrollo de las fuentes de energías renovables. Eso no sucedía ni antes de la crisis económica. Ya que la mayor parte de las energías renovables no se puede producir actualmente por medio de procesos tan baratos como el del combustible fósil, el crecimiento de la industria dependerá de la voluntad del consumidor a pagar precios más elevados. Susman dijo que prefiere un sistema como el del impuesto sobre carbono, que elevaría el coste del carbón, del petróleo y de otros combustibles perjudiciales para el medio ambiente. De esa forma, las energías renovables se volverían más competitivas. “Nosotros, como consumidores, necesitamos comenzar a tomar posiciones pagando por la degradación ambiental que esas formas de energía han causado”.
Nunca se sabe qué puede suceder
Aunque el público se sienta atraído, en general, por grandes historias —como la caída de los precios del petróleo o los problemas de financiación— los ponentes presentes en el congreso observaron que las empresas de energía están extremadamente diversificadas, y las empresas especializadas en inversión en energía continúan encontrando oportunidades que parecen prometedoras incluso en tiempos difíciles.
Paul Holland, director gerente de Foundation Capital, empresa de capital riesgo de Menlo Park, California, que ha apoyado numerosas empresas de tecnología limpia, dijo que la fundación fue una de las primeras en invertir en Silver Spring Network, fabricante de productos como los medidores eléctricos inteligentes que usan Internet para que las empresas de servicios públicos y sus clientes consuman energía de forma más eficiente. En sus primeros días, Silver Spring operaba en un recinto alquilado a una bolera. La fundación, como no conseguía encontrar otros inversores, llenó una serie de cheques por valor de millones de dólares confiando en el futuro a largo plazo de la empresa. Ahora, Silver Spring, situada en Redwood City, California, tiene clientes del tamaño de Florida Power & Light. “¿Cuál es la lección aquí? Nunca se sabe lo que puede suceder”.
Inversores con experiencia en el sector de la energía pueden también empujar a las nuevas empresas para que tomen direcciones nuevas y con mayor potencial de rentabilidad, dijo William D. Lese, director gerente de Braemar Energy Ventures, empresa de capital riesgo de Nueva York que invierte en empresas tecnológicas de energía. Braemar trabaja hoy con una empresa cuyo objetivo es la mejora de los capacitores (aparatos que almacenan energía). Como la empresa tuvo dificultad para obtener financiación, su intención era producir rápidamente pequeños capacitores para su comercialización en Extremo Oriente. Pero con la ayuda de Braemar, la empresa cambió su enfoque hacia el desarrollo de grandes aparatos de mayor valor, aunque tarden más en llegar al mercado.
Holland y Lese participaron en el panel “Invirtiendo en tecnología limpia”, que trató sobre las diversas estrategias usadas por las empresas a la hora de escoger qué compañías noveles apoyar. Raj Pai, director gerente de Global Environment Fund (GEF), empresa de private equity de Chevy Chase, Maryland, con inversiones en empresas ecológicas y de energía limpia, dijo que GEF suele concentrarse menos en tecnologías críticas que en perspectivas sólidas de negocios. “En general, apostamos menos en tecnologías y más en el mercado”, dijo. GEF tiene preferencia por empresas que no reciben préstamos desde hace algunos años.
Advanced Technology Ventures, que invierte en tecnología de Internet, salud y tecnología limpia, da prioridad a empresas que podrán, en breve, sobrevivir sin las subvenciones del Gobierno. El vicepresidente Dharmesh Thakker dijo que la empresa, que tiene oficinas en Palo Alto, California, y en Waltham, Massachusetts, busca mitigar riesgos invirtiendo en empresas con productos o servicios que tengan múltiples aplicaciones en una variedad de mercados.
De acuerdo con diversos participantes, nadie que esté en la industria de la energía debe poner sus esperanzas en los elevados precios del petróleo. Ellos no recurren al mercado de derivados para protegerse de los cambios del precio del petróleo, prefiriendo echar mano de otras estrategias en tales situaciones. La empresa de Lese invirtió en una compañía con una nueva tecnología de aplicación en la industria de cosméticos, así como en la industria de petróleo, diversificando de cierta forma su utilización. Las empresas de servicios públicos están en una especie de jihad “de eficiencia”, dijo Holland, de modo que las ventas de productos como medidores eléctricos inteligentes no sean interrumpidas aunque los precios de los combustibles caigan.
¿Cómo quedarán los precios de los combustibles? Pai dijo que el barril de petróleo podrá llegar a 80 dólares este año. Para Holland, el precio debería situarse en 45 dólares, mientras que otros expertos prevén un valor parecido, pero nadie está convencido de que su previsión se materialice. “Se trata de una commodity”, dijo Holland. “Los precios suben y bajan. No base su carrera en el precio de una commodity”.
Publicado el: 11/02/2009
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Pero el panorama no es tan sombrío como aparenta, de acuerdo con los participantes del reciente Congreso sobre Energía de Wharton (Wharton Energy Conference). Las empresas están esforzándose al máximo para encontrar un rayo de luz en medio de las difíciles condiciones actuales.
Expertos en fuentes de energías renovables lamentan los efectos de la crisis de crédito, que ha reducido la financiación de nuevos proyectos. Los préstamos que se pueden obtener vienen acompañados de cláusulas extremadamente restrictivas. Las empresas de capital abierto han descubierto que es prácticamente imposible obtener fondos a través de la venta de títulos o acciones, y las fuentes de capital privado también se han reducido.
De acuerdo con Jason Hicks, director gerente de Persimmon Tree Capital Management, de Washington, D.C. —empresa especializada en inversiones privadas en compañías que desarrollan combustibles renovables, sistemas de conservación de energía y tecnologías que no dañan el medio ambiente—, el valor de las empresas privadas ha de ajustarse más lentamente que el valor de las empresas de capital abierto. Como la caída de los precios sigue la estela de la caída del mercado, la empresa de Hicks analiza actualmente de forma muy conservadora la posibilidad de nuevas inversiones en empresas privadas. “Será preciso esperar un poco para que los precios lleguen a un nivel en que nos sintamos confortables para invertir”, dijo. Hicks participó en un panel titulado “Oportunidades en la industria de energía global”.
“La volatilidad es nuestra amiga”
A pesar de las dificultades, diversos ponentes presentes en el congreso destacaron que la volatilidad del segmento de la energía ha sacado a relucir uno de los principales beneficios de la energía eólica, solar y geotérmica: el combustible es libre, lo que facilita la planificación de los productores y atrae a los consumidores que buscan precios fijos. “La estabilidad del precio es un bien valioso”, dijo Hicks. A causa de eso, la inversión en energías renovables, sobre todo eólica, no se verá interrumpida aunque los combustibles tradicionales como el petróleo y el carbón sigan siendo baratos, anticipó Hicks.
“La volatilidad es nuestra amiga”, observó Stephen Chazen, presidente y director financiero de Occidental Petroleum, de Los Ángeles, la cuarta mayor empresa de petróleo y gas de EEUU. Chazen dijo que las compañías de petróleo intentan adquirir recursos como campos petrolíferos cuando bajan los precios, y los explotan cuando los precios suben. “En mercados volátiles, las personas están obligadas a liquidar lo que tienen. En esas ocasiones conseguimos hacer buenos negocios [...] No tengo ni idea de qué hacer con el petróleo a 145 dólares el barril”, añadió refiriéndose al precio máximo del barril el verano pasado. A ese precio, los dueños de reservas de petróleo no consiguen vender, no por lo menos a precios razonables, observó, sin embargo con precios entre 40 y 50 dólares surgen buenas oportunidades. “Si el precio del barril se quedara para siempre en 145 dólares, sería un negocio ruinoso”. Hoy, el precio del barril está en torno a 50 dólares.
Sin embargo, la caída de los precios del petróleo no es tan nociva para los productores de petróleo como mucha gente de fuera del sector imagina, dijo Chazen, de Occidental, ya que el mayor coste unitario de producción es el de la energía utilizada para la extracción y otros propósitos. Con el coste de extracción bajando, cerca de 10 dólares el barril, el petróleo sería rentable a 20 dólares el barril, aunque este precio sea demasiado bajo para estimular nuevas inversiones en la industria, observó.
El verano pasado, los altos precios de los combustibles fósiles despertaron el interés por las energías renovables, como la electricidad eólica, paneles solares y fuentes geotérmicas. El sector de energía eólica es el que más crece, ya que las turbinas exigen menos subvenciones por parte del Gobierno que otras fuentes, lo que la hace viable desde el punto de vista financiero. Pero la mayor parte de las fuentes renovables necesitan subvenciones, que generalmente se obtienen a través de incentivos fiscales. Los proveedores de energías renovables, normalmente, necesitan grandes volúmenes de capital externo, ya que sus empresas no son lo bastante maduras o lucrativas para generar caja y financiar la expansión por cuenta propia.
En medio de la crisis financiera y económica, todavía es más difícil conseguir financiación, según explica Jacob Susman, fundador de OwnEnergy, responsable de una “granja de viento” con sede en Brooklyn, Nueva York. “Las actividades emprendedoras en el sector de la energía serán [...] siempre un poco diferentes de lo que se observa en otros sectores” debido a esa necesidad de asociarse a grandes fuentes de capital.
Las compañías de energía eólica y solar que no ganan lo suficiente para poder recurrir a los beneficios fiscales a los que tendrían derecho venden el exceso de “equidad tributaria” a los inversores. Pero a causa de la crisis financiera, muchos de los grandes compradores —como los bancos de inversiones— se distanciaron o salieron totalmente de ese mercado. Otras fuentes de financiación también se han contraído.
Los últimos años, 18 o 19 empresas bien capitalizadas dominaban este mercado. Ahora, quedan sólo cinco, de acuerdo con John A. Carson, vicepresidente senior de finanzas de Tierra-Gen Power, productor de energía geotérmica, eólica y solar con oficinas en Reno, Nevada, y Nueva York. “Ese mercado se ha fragmentado en los últimos meses”, dijo aludiendo a la salida de Wachovia Bank, Morgan Stanley y otras instituciones que operaban en el sector.
Sin embargo, incontables ponentes identificaron un lado positivo en la retracción económica.
“Hay un resultado que podría ser bastante positivo y está recalibrando el crecimiento de la industria”, dijo Susman, añadiendo que el Gobierno federal podrá intervenir financiando el sector, ya que busca medios que estimulen la economía. Washington podrá ampliar las opciones de financiación para las energías renovables modificando la ley de equidad tributaria para facilitar la participación de inversores comunes, dijo.
Carson también cree que la corrección del mercado de energía ha posibilitado un replanteamiento importante del sector. Expertos en energía ahora analizan con más rigor los supuestos ahorros de energía y de desgaste del medio ambiente proporcionados por las fuentes renovables, intentando contabilizar todos los costes y la polución que inciden sobre la producción, transporte y utilización. Ya no se da por supuesto, por ejemplo, que la dependencia de EEUU del petróleo y los problemas de contaminación que afectan al país puedan ser resueltos con la producción de etanol de maíz, resaltó Carson. “Todos estamos volviendo a pensar en el asunto”. En otro ejemplo, él citó un proyecto holandés para la generación de electricidad a partir de aglomerados de madera. Aunque parecía ecológicamente responsable, la madera se extraía de pinos del Estado americano de Georgia y los aglomerados viajaban a través de trenes, barcos y camiones que consumían combustibles fósiles. “Eran cinco o seis etapas demasiado complicadas para mí”.
Ese periodo de ratificación también podría ayudar a poner fin a algunos mitos sobre la energía renovable, abriendo camino a inversiones más inteligentes, dijo Susman. “Existe la percepción de que la inversión en tecnología será [...] responsable de todos los cambios que veremos en el sector de renovables en los próximos años. El responsable de eso será el consumidor, en la medida en que demanden las renovables y la ley respalde esas fuentes de energía”. Desafortunadamente, añadió, las preocupaciones económicas están interfiriendo con la disposición del consumidor a pagar un precio más elevado por la energía verde.
Un segundo mito: las empresas de nueva creación van a liderar la incursión en las energías renovables. Esas empresas están, de hecho, desempeñando un papel fundamental, “pero necesitamos también personas en Morgan Stanley, Chevron y en el Departamento de Energía”, dijo Susman. Sin esos protagonistas, la industria no conseguirá el apoyo regulatorio y financiero que necesita.
Por último, señaló, mucha gente cree equivocadamente que el dinero está cayendo del cielo para financiar el desarrollo de las fuentes de energías renovables. Eso no sucedía ni antes de la crisis económica. Ya que la mayor parte de las energías renovables no se puede producir actualmente por medio de procesos tan baratos como el del combustible fósil, el crecimiento de la industria dependerá de la voluntad del consumidor a pagar precios más elevados. Susman dijo que prefiere un sistema como el del impuesto sobre carbono, que elevaría el coste del carbón, del petróleo y de otros combustibles perjudiciales para el medio ambiente. De esa forma, las energías renovables se volverían más competitivas. “Nosotros, como consumidores, necesitamos comenzar a tomar posiciones pagando por la degradación ambiental que esas formas de energía han causado”.
Nunca se sabe qué puede suceder
Aunque el público se sienta atraído, en general, por grandes historias —como la caída de los precios del petróleo o los problemas de financiación— los ponentes presentes en el congreso observaron que las empresas de energía están extremadamente diversificadas, y las empresas especializadas en inversión en energía continúan encontrando oportunidades que parecen prometedoras incluso en tiempos difíciles.
Paul Holland, director gerente de Foundation Capital, empresa de capital riesgo de Menlo Park, California, que ha apoyado numerosas empresas de tecnología limpia, dijo que la fundación fue una de las primeras en invertir en Silver Spring Network, fabricante de productos como los medidores eléctricos inteligentes que usan Internet para que las empresas de servicios públicos y sus clientes consuman energía de forma más eficiente. En sus primeros días, Silver Spring operaba en un recinto alquilado a una bolera. La fundación, como no conseguía encontrar otros inversores, llenó una serie de cheques por valor de millones de dólares confiando en el futuro a largo plazo de la empresa. Ahora, Silver Spring, situada en Redwood City, California, tiene clientes del tamaño de Florida Power & Light. “¿Cuál es la lección aquí? Nunca se sabe lo que puede suceder”.
Inversores con experiencia en el sector de la energía pueden también empujar a las nuevas empresas para que tomen direcciones nuevas y con mayor potencial de rentabilidad, dijo William D. Lese, director gerente de Braemar Energy Ventures, empresa de capital riesgo de Nueva York que invierte en empresas tecnológicas de energía. Braemar trabaja hoy con una empresa cuyo objetivo es la mejora de los capacitores (aparatos que almacenan energía). Como la empresa tuvo dificultad para obtener financiación, su intención era producir rápidamente pequeños capacitores para su comercialización en Extremo Oriente. Pero con la ayuda de Braemar, la empresa cambió su enfoque hacia el desarrollo de grandes aparatos de mayor valor, aunque tarden más en llegar al mercado.
Holland y Lese participaron en el panel “Invirtiendo en tecnología limpia”, que trató sobre las diversas estrategias usadas por las empresas a la hora de escoger qué compañías noveles apoyar. Raj Pai, director gerente de Global Environment Fund (GEF), empresa de private equity de Chevy Chase, Maryland, con inversiones en empresas ecológicas y de energía limpia, dijo que GEF suele concentrarse menos en tecnologías críticas que en perspectivas sólidas de negocios. “En general, apostamos menos en tecnologías y más en el mercado”, dijo. GEF tiene preferencia por empresas que no reciben préstamos desde hace algunos años.
Advanced Technology Ventures, que invierte en tecnología de Internet, salud y tecnología limpia, da prioridad a empresas que podrán, en breve, sobrevivir sin las subvenciones del Gobierno. El vicepresidente Dharmesh Thakker dijo que la empresa, que tiene oficinas en Palo Alto, California, y en Waltham, Massachusetts, busca mitigar riesgos invirtiendo en empresas con productos o servicios que tengan múltiples aplicaciones en una variedad de mercados.
De acuerdo con diversos participantes, nadie que esté en la industria de la energía debe poner sus esperanzas en los elevados precios del petróleo. Ellos no recurren al mercado de derivados para protegerse de los cambios del precio del petróleo, prefiriendo echar mano de otras estrategias en tales situaciones. La empresa de Lese invirtió en una compañía con una nueva tecnología de aplicación en la industria de cosméticos, así como en la industria de petróleo, diversificando de cierta forma su utilización. Las empresas de servicios públicos están en una especie de jihad “de eficiencia”, dijo Holland, de modo que las ventas de productos como medidores eléctricos inteligentes no sean interrumpidas aunque los precios de los combustibles caigan.
¿Cómo quedarán los precios de los combustibles? Pai dijo que el barril de petróleo podrá llegar a 80 dólares este año. Para Holland, el precio debería situarse en 45 dólares, mientras que otros expertos prevén un valor parecido, pero nadie está convencido de que su previsión se materialice. “Se trata de una commodity”, dijo Holland. “Los precios suben y bajan. No base su carrera en el precio de una commodity”.
Publicado el: 11/02/2009
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