http://wharton.universia.net/index.cfm?fa=viewArticle&id=1443&language=spanish Tras el protocolo de integración gasífero suscrito con Argentina en 1995, Chile apostó fuertemente por el gas natural trasandino. El país se lanzó a la construcción masiva de gasoductos y a la conversión de plantas generadoras de electricidad, mientras que la industria chilena -alentada por el suministro del hidrocarburo que prometía ser más barato y menos contaminante-, también invirtió elevadas cifras en infraestructura para producir con gas natural. Según datos de la Comisión Nacional de Energía (CNE) de Chile, en 2003 más del 50% de la energía eléctrica que se consumía en el país llegó a generarse a través de centrales eléctricas alimentadas por gas natural. Pero esta situación no hizo más que aumentar la dependencia entre Chile y Argentina al consolidar a la nación trasandina como la única y principal proveedora del hidrocarburo; un escenario que se complicó en forma irreversible a partir...